Siglo de las Luces UACM

En el Siglo de las luces se opera una transición, pues por un lado, la sociedad lectora deja de pedir un máximo de idealidad y un mínimo de realidad; pero aun sigue las exigencias idealistas (la belleza es una idea). Durante este siglo conocido también como periodo Neoclásico o de la Ilustración (que mantendrá aún ciertos preceptos literarios previos), los lectores se abisman en la búsqueda de zonas privadas e íntimas del sujeto, mediante diarios, cartas, memorias, etc.

 En este periodo, la novela -bajo diversas formas- se revela como un órgano de introspección y alcanza a ser también un órgano de conocimiento que enfocará su interés en una región que jamás podrán disputarle la ciencia ni la filosofía: el enorme y movedizo territorio de la existencia humana, ámbito de lo particular y de lo individual, de las vivencias del yo, que es materia de conocimiento irreductible a leyes. Siendo –paradójicamente- este el momento del despliegue de la razón crítica, diversos modelos literarios se reactivan con vitalidad: confesiones, epístolas, diarios, etc. y que son prueba del desplazamiento de la conciencia humana.

 Un estudiante de la licenciatura en Creación Literaria debe acercarse a las obras de este siglo por dos razones: a) por su valor social, pues los autores del siglo XVIII analizaron, de manera vital, la sutil urdimbre de emociones y sentimientos, además de fundar con ello una sensibilidad, y  b) por su valor estético, dado que pusieron en acto ignoradas potencias del lenguaje.

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